Un detalle al que no suelen prestar atención muchas empresas incluso de gran tamaño es al envío de la factura. En múltiples ocasiones nos hemos encontrado que nada más abrir una caja de mercancía nos encontramos en primer lugar la factura o el albarán correspondiente. Esto que pudiera parecer relativamente cómodo para algunos supone un problema importante cuando la persona que abre la caja es un empleado, ya que en ese caso sabrá perfectamente no sólo quién es el proveedor de tu mercancía, herramientas, consumibles, etc sino además los precios a los que estás comprando.

 

Si eres proveedor, mayorista, fabricante o vendes cualquier material a empresas y quieres proteger la confidencialidad de tus clientes asegúrate que la factura es recibida únicamente por quién debe: es decir, el dueño de la empresa o el departamento de compras o contabilidad, dependiendo del caso. Igualmente si envías un albarán de comprobación con tu mercancía es importante que no figuren los precios ya que ninguna empresa quiere que esta información se divulgue.

 

Mi recomendación para aumentar nuestra profesionalidad pasa por respetar estos 3 puntos:

  • Enviar un albarán junto con el envío pero simplemente indicando nombre de producto y cantidad, sin precios y simplemente con el logo de la empresa
  • Enviar un correo electrónico a la dirección que nos hayan indicado con la factura escaneada
  • Enviar un correo ordinario a la dirección que nos hayan indicado con la factura en papel, por supuesto sellada y firmada

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